Expedición 2018 Trekking por el Atlas

Después de una semana de nervios por la posible huelga de los vigilantes del aeropuerto de Barajas empezamos la Expedición a Marruecos.

Primer día:
Algunos ojancos estamos a la espera del autobús en Mojados, los demás salían de la feria de muestras de Valladolid, otros directamente en el aeropuerto… llegan los primeros saludos y los primeros nervios al pasar el control de pasaportes. Algunos ojancos se dan una vuelta por el aeropuerto y otros a apuran a tomar las últimas cervezas, ya que en Marruecos está prohibido el alcohol.
Después del tranquilo viaje en el avión llegamos a Marrakech, y nos ponemos a hacer el papeleo para poder entrar en el país. En la salida del aeropuerto nos esperaban tres furgonetas para hacer el recorrido de casi dos horas a Imlil, estando parados un buen rato por el camino dos de las furgonetas por un control de la guardia (solo les falto pedir al conductor la caducidad de la ropa que llevaba puesta).
Ya en Imlil y después de una caminata de unos 20 minutos llegamos al albergue de Mzik sobre las 1:30 horas de la noche donde íbamos a pasar la noche, ya teníamos preparado en la terraza el recibimiento con el primer té y a continuación una gran cena en el salón.
Todos a dormir que a la mañana siguiente tocaba levantarse pronto para empezar la aventura.

Segundo día:
Después de levantarnos y bajar al salón para desayunar nos dimos cuenta que allí no teníamos ni datos ni wifi, así que todos estábamos hablando.
El desayuno fue copioso, con mantequilla, varias mermeladas, café soluble, leche en polvo (o eso nos dijeron), nutella, pan y té.
Recogimos todas nuestras cosas y nos pusimos a caminar, ya hacía calor sobre la hora que salimos.
Al rato de caminar el guía hizo una pequeña parada para explicarnos todo lo que íbamos a recorrer, con la ilusión de niños pequeños íbamos cogiendo altitud.
Niños pequeños como Alex y Guille que nos acompañaban en esta primera etapa con sus padres, les costo un poco pero con la ayuda de varios ojancos y sus juegos se les hizo ameno.
Al llegar al collado a 2470 metros nos encontramos con un `chiringuito´, en el cual les quedamos casi sin el agua, coca cola y zumo de naranja, después de una larga parada seguimos andando hasta el refugio llaneando y bajando algo de altura y parando en otro chiringuito.
Ya en el Refugio de Azib Tamsoult a 2250 metros y habiendo acabado la etapa del día dejamos las pertenencias en las habitaciones y algunos se metieron en una piscina (o algo parecido) para refrescarse. Por allí andaban jugando Alex y Guille cuando nos llevamos el GRAN SUSTO, entraron corriendo en el refugio y el pobre Alex no vio el hueco de una escalera y se cayó por él de cabeza, todo quedó en un gran golpe en una rodilla.
Una copiosa comida, las típicas timbas de mus y pocha, las coladas y algún té, dieron paso al descanso, para acometer el primer madrugón de la expedición.

Tercer día:
Empezamos cogiendo altura rápidamente, esta vez abrigados porque el viento azotaba fuerte, y nos adentramos ya en el Parc National de Toubkal, después de una parada en una bella cascada donde había un chiringuito. Pablo, María y los chicos volverían a Imlil y luego se irían a Marrakech para encontrarnos allí con ellos. El guía Ibrahim nos explicó lo que iba a ser la ruta del día para ir aclimatando el cuerpo a la altura para los siguientes días.
Con el viento soplando fuerte llegamos a una canal que teníamos que subir como unas ochenta zetas (eso dicen), algunos dejaron las mochilas que portábamos en las mulas que nos acompañaban llevando nuestro agua y comida por recomendación de Ibrahim.
Arriba de las zetas llegamos a un collado algunos ojancos fuimos a la cima del Aguelzim norte a 3650 metros de altitud y luego estuvimos descansando un tiempo donde montaron un chiringo itinerante, porque ya costaba respirar y el corazón latía bastante deprisa.
El recorrido hasta el refugio era todo bajada hasta los 3200 metros de altura, el guía cogió a Calos Matrán de la mano al grito de “menos hablar y más andar”.
Llegamos al refugio Les Mouflons y algún ojanco ya notaba los efectos de la altitud con dolores de cabeza y el estómago revuelto.
En un momento en el que estábamos casi todos fuera del refugio Jaime Komando Pililla se vistió con el atuendo de los bereberes y nos deleitó con un pequeño baile del que alguno todavía se estará riendo.
A continuación vendría otra gran cena, la charla de Ibrahim sobre la ruta del día siguiente y todos a la cama que al día siguiente el madrugón era importante ya.
Cuarto día:
Después de levantarnos a una hora intempestiva, nos pusimos a andar con el frontal ya que todavía era de noche. Llegamos a un collado y, después de superar la cresta y que la lluvia cesara pero no el aire, nos acercábamos despacio a la cima del RAS. Allí arriba, a 4083 metros, volvieron a caer unas gotas, pero esta vez de alegría y emoción por hacer cima en nuestro primer cuatro mil de la expedición. Después de los abrazos, palmadas y besos llego la hora de la foto de grupo.
Descendimos unos metros por un collado y realizamos la corta subida a la siguiente cima, el Timesguida de 4089 metros el cual algún valiente la subió corriendo o marcha rápida, ya en la cima volvieron los abrazos, las palmadas y besos, con otra foto de grupo para el recuerdo.
La bajada era por el mismo sitio y llegamos al refugio a la hora de comer. Las comidas eran copiosas y riquísimas, bueno para todos no, al pobre Paco que no comía verdura no le gustaban tanto. Esa tarde cambiamos el paseo por la zona por ver la gran tormenta que nos estaba cayendo, anegando las tiendas de campaña que había al lado del refugio. Luego llegó la hora de cenar y la charla de Ibrahim de lo que andaríamos al día siguiente y a dormir que todavía nos tocaba madrugar más todavía.

Quinto día:
Con otro madrugón más a la espalda, esta vez el desayuno fue más animado, porque por la noche hubo movimiento en la habitación. Alguien que ya había empezado a roncar sin dejar dormir a los demás y se levantó Ramón como si fuese Spiderman por la litera para mover al que estaba roncando, con la mala suerte para Cano que movía su colchón despertándole sin ser el culpable, después de un momento de confusiones se calmó todo porque ya no había ronquidos, todo esto lo contaban con risas porque yo no me entere al estar dormido ya. Tocaba ponerse el frontal y ponerse a caminar al ritmo de Ibrahim que ya nos tenía calado y sabia en todo momento el ritmo que tenía que llevar, los descansos que hacíamos y casi lo que pensábamos, porque clavaba todos los tiempos que nos decía que tardaríamos en subir o bajar.
En la noche se veía las luces de otros grupos que iban por delante y los que subían por detrás nuestro, y todo esto con la luna entre las nubes.
Después de varias paradas y hacer la parte más dura de la ascensión llegaría la luz del día en el collado, pero no hacía gran día porque se metía la nube en la montaña, la aproximación a la cima fue mejor que el día anterior porque se notaba la aclimatación a la altura, lo que no quiere decir que también nos faltara el aire y el corazón se pusiera a mil. Después de alguna parada más llegaríamos a la cima del Jbel Toubkal el punto mas alto de la expedición con sus 4167 metros de altura, llegaron mas abrazos, mas palmadas y mas besos entre todos, aunque por mi parte no más alegría que las cimas del día anterior, ya sea por no ser el primer cuatro mil o por la romería de gente que había en la cima.
En la cima como si el guía Ibrahim lo tuviera todo calculado, se abrió el cielo para ver un poco el sol y hacernos las fotos de rigor, y después dijo las palabras mágicas después de cada parada: jala, jala, que podía haber tormenta como el día anterior.
En la bajada nos encontrábamos con todo tipo de gente que subía al Toubkal como el que se da un paseo por el pinar, gente sin abrigo, otros tenía para abrigarse una toalla o el saco de dormir, incluso alguno que subía con las chanclas, es lo que tiene el nombre de una montaña bastante accesible.
Al llegar al refugio recogimos todas nuestras pertenencias y nos dispusimos a bajar hasta Piedras blancas donde comeríamos, el camino era bastante agradable y con unos cuantos chiringos entre medias.
Una vez en el pueblo tomamos algo antes de comer, esta vez nos pusieron además de la comide de casi todos los días un poco de carne, no sabíamos si era cabra, cabrón o cordero viejo, da igual para Paco era carne y con eso le valía. Continuamos bajando hasta Imlil, no sin antes de un pequeño susto con unas mulas a la carrera que se habían escapado. Una vez en Imlil terminamos la parte de andar por la montaña de la expedición, allí nos recogieron las furgonetas para llevarnos a Marrakech, donde nos reencontramos con Pablo, María y los niños. Después ya divididos a nuestro aire, unos hamman, otros compras, otros encontraron la deseada e ilegal cerveza y a dormir que había sido un día muy, muy largo.

Sexto y último día:
Nos levantamos pronto para desayunar y dar una última vuelta por Marrakech. Dimos una vuelta por la mezquita que teníamos al lado del hotel y nos dirigimos para la plaza Jamaa y las calles del zoco, estaban vacías y muy limpias, solo había silencio en comparación con el jolgorio que habíamos vivido por la tarde-noche, las calles parecían enormes en comparación con el día anterior. Después de un buen rato nos volvimos a reír un rato cuando Zorro se metió a una barbería, era un señor bastante mayor, pero como manejaba la cuchilla y las tijeras el hombre. Luego vinieron las prisas, corriendo a por las últimas compras y regateos. De ahí al aeropuerto.

Podría decir que el vuelo fue tranquilo y poco más, pero no. Faltando poco para aterrizar en Madrid tuvimos un par de turbulencias, para algunos fue como estar en una atracción de un parque de aventuras, pero para alguno fue un sufrimiento muy grande, no solo para los que se les notaba en la cara, por suerte para todos aterrizamos muy bien. Aquí fue donde unos de los Azafatos nos dio la bienvenida a Madrid y después dijo por los altavoces que el gran Carlos Matran se casaba en 15 días, todos los ojanc@s no nos creíamos lo que estábamos oyendo y empezamos a aplaudir y cantar todo animando a todo el avión: “CARLOS MATRAN, LO LO LO LO LO LO LO LO´´
Por supuesto que era una broma que ya le habían comentado durante la expedición que se la harían y no se lo creía, no sabía dónde meterse en el avión.
Con la llegada a España vinieron las despedidas, cada uno para su casa y final de esta expedición que hemos vivido juntos.

Quería dar un gran APLAUSO a la organización por esta gran aventura que hemos vivido juntos.

A las letras: Marchena
A los Mapas: David (Zorro)

A las fotos: Unos pocos Ojancos