Expedición 2016: Anaga y El TEIDE

 

El 24 de agosto a eso de las 2:30 AM un grupo de 24 valientes Ojancos se reúne en la Feria de Muestras de Valladolid con la intención de lograr subir al techo de España, el Teide. Desde ahí el camino es largo, primero en bus hasta Madrid, donde allí se nos uniría el expedicionario número 25, Martín, una gran persona que se adaptaría al grupo a la perfección.

Desde allí, vuelo a Tenerife intentando recuperar las horas de sueño perdidas. Una vez en la isla nos espera Meme, del Club “Montañas para todos”  que hará de anfitriona, cuidándonos al máximo durante nuestra estancia en la isla y en especial en los dos días que permanecemos en Anaga.

Nos trasladamos al albergue de Anaga y empiezan los preparativos para la primera de las rutas, realizaremos el camino del Pijaral, una senda dentro de la Reserva de la Biosfera de Anaga, un impresionante bosque de laurisilva al que solo se puede acceder con permiso y solo pueden pasear por ella unas pocas personas al día. Gracias a los amigos de Montañas para todos que nos han gestionado el permiso y nos hacen de guías disfrutamos de una marcha tranquila y agradable en un paraje espectacular, eso sí, entre nubes y viento, ¡parece mentira que estemos en Tenerife!

Volvemos pronto al albergue, el día, desde las 2AM, está siendo largo y se nota en los expedicionarios que tienen ganas de descansar y de tomar unas cervezas tranquilas. En ese momento aprovechamos para celebrar la llegada de un nuevo ojanquillo “Marco”.

Al día siguiente, mucho más descansados iniciamos la segunda de las rutas por Anaga guiados una vez más por los amigos de Montañas para todos que nos explican en profundidad los intríngulis de la ruta y sacan fotos a “cascoporro”. La ruta desde el albergue nos lleva casi en descenso hasta el pueblo de Taganana, comemos en un bosque espectacular y volvemos al albergue remontando las vueltas de Taganana con fuerte desnivel que nos servirá como entrenamiento para la subida al Teide del día siguiente.

En el albergue recuperamos fuerzas y empiezan los preparativos para la ascensión, nos sorteamos el “fregao” (todos menos Pako) y algunos se enganchan a la tele viendo programas de calidad, otros se pelean jugando a la pocha y los más cautos se van a la cama porque el día siguiente promete.

Viernes 26, día de aproximación al Teide. Nos levantamos y recogemos todo del albergue y rematamos los preparativos para empezar la ascensión. Un autocar nos recoge y nos traslada hasta el Portillo, a unos 2000m del nivel del mar, punto de inicio de nuestra ruta hacia el Teide. Nos aprovisionamos de agua y tomamos el último refresco fresquito antes de comenzar la ruta con un fuerte calor y sin árboles en que refugiarnos.

El ritmo del grupo es bueno y avanzamos rápidamente hacia Montaña Blanca, donde comemos. En este punto el camino empieza a hacer una cetas con un desnivel pronunciado y a alguno le empiezan a flojear las fuerzas por el fuerte calor.  Aún así en unas cinco horas de ruta alcanzamos el refugio donde descansaremos, disfrutaremos de las vistas de la sombra del Teide al atardecer, las estrellas y una suculenta cena. Pronto a la cama que tenemos que madrugar.

Después de una noche en la que a la mayoría les cuesta descansar por los nervios y altitud (ya estamos a 3200m) nos levantamos sobre las 4:30 (que duro es ser montañero) y con un desayuno liviano empezamos el ascenso en procesión con los frontales en la cabeza. La noche es agradable y entre estrellas y sombras se intuye el cono volcánico que culmina el Teide. A falta de 100m de desnivel para la cumbre la pendiente se hace más pronunciada, empieza a clarear el día y el olor a azufre se hace más fuerte (alguno aprovecha esta circunstancia para sacar de su cuerpo aquellos gases que con la falta de presión se dilatan en su cuerpo).

Llegamos a la cumbre poco antes del amanecer, sacamos unas pocas fotos, unas ciento cincuenta cada uno y disfrutamos de la salida del sol. El día no es bueno ya que hay nubes y tenemos poca visibilidad, aún así el grupo está contento y nos sirve de excusa para proponernos volver a este sitio y probar mejor fortuna.

En la cima hace frío por lo que empezamos el descenso dirigiéndonos a otro cono volcánico, de belleza espectacular, incluso mayor que el propio Teide que se llama Pico Viejo. El ambiente y las bromas se suceden, echamos la vista atrás disfrutando del lugar de donde venimos y miramos hacia delante desesperándonos de la larga bajada que nos queda por recorrer. El calor vuelve a apretar y los últimos kilómetros se hacen interminables, finalmente llegamos al Parador del Teide donde nos recogerá el autocar que nos llevará al sur de la Isla al Médano.

En el Médano, expedición “premium”… playa, pescado fresco, playa, cervezas, playa, fiesta, playa,…pizzas, playa…. si queréis saber más pues… haber venido.

Hasta la próxima:

A las Letras: Toño Vinagrero

A las fotos: Lourdes, Abel, Javi Cano y David Fernandez

A los mapas: Rodrigo

En breve lo tendremos