Expedición 2017 – Alta ruta de los Perdidos

CRONICA DE LA ALTA RUTA DE LOS PERDIDOS POR UN MONITOR DE TIEMPO LIBRE (EN PRÁCTICAS)

Yo no tengo muy buena memoria y se me olvidan los nombres de las montañas, los refugios… pero lo que sí que retengo son las anécdotas y esas sí que voy a contar. Voy a describir lo que he vivido y he sentido en estos fantásticos días con la gran familia que es este club (sobre todo la Gurpegui, que no hace más que adoptar miembros).
Mi aventura comenzó en una cuneta de una salida de autopista, intentando aguantar la expectación que me producían las ganas de comenzar la aventura. Una vez dentro, todo empezó.
Llegamos al albergue de Bujaruelo un poco apretados de tiempo y con muchas ganas de comer. Gran cena y regalo sorpresa que consistía en una bolsa estanca, camiseta de la ruta, buff y ducha al regreso de la expedición. No hubo tiempo para más, ni pocha, ni charla…..Todos a dormir. Algunos se acuestan con los mapas de los Pirineos y te van diciendo los nombres hasta de los collados…..
El día 26, tras un copioso desayuno, iniciamos una larga marcha de bastante desnivel continuado y con el sol como aliado. Tras casi 20 kms, cuyo descenso se nos hizo largo, muy largo, llegamos al refugio de Oulettes, un lugar de ensueño, con parte del glaciar a nuestra vista y el Vignemale y sus paredes presidiendo tan majestuoso paisaje. Ahí fue la primera vez que se despelotó David (para bañarse claro)…
A partir de aquí entramos en Francia y las cosas cambiaban bastante, como que la cena era a las 7, las cervezas valían a 3´5€ y los franceses no toleran muy bien la excesiva española.
Nos dieron una habitación-nicho, esto quiere decir que nos metieron en una habitación con 3 alturas de literas. Vamos, un verdadero espectáculo ver bajar a alguien desde arriba al suelo. Ahí comenzaron las antológicas partidas de pocha en las que todo podía pasar, como solía ocurrir…
Una de las “leyes del glaciar” dice que al acostarnos tan pronto, tenemos que madrugar mucho, así que empezamos a levantarnos a horas intempestivas como las 6,30. Bueno, así conseguíamos llegar pronto al destino y los “pros” podían hacer otra ascensión.
Así comenzó el segundo día de marcha con la esperanza de poder culminar la ascensión al punto caliente de la expedición, el Vignemale.
Ya andábamos un poco preocupados por el tiempo, amenazaba lluvia todos los días. Comenzamos a describir las “zetas” que nos llevaban a la falda del pequeño Vignemale. Teníamos hablado con la directiva que algunos Ojancos no íbamos a subir al Vignemale por diferentes motivos, que ahora no vienen al caso, y en su defecto íbamos a ascender el pequeño Vignemale, un 3000 de ascensión fácil, muy fácil, sin mochilas, mientras Sergio y el gran Carlos Matrán nos esperaban custodiándolas en el refugio a poca distancia.
En lo que nuestros compañeros más aventureros atravesaban el glaciar con crampones (con sus botas correspondientes, ojo, no zapatillas) y piolets, los no tan aventureros pasábamos el día comiendo y jugando al Scrable y volviendo a comer y cerveza y otra cerveza…..
A media mañana o media tarde, no sé, el día se hacía muy largo, volvieron al refugio algunos expedicionarios que no culminaron la subida al Vignemale -algunos de ellos repetirían al día siguiente- Se hizo bastante dura, había mucho viento y lluvia.
Al rato llegó el resto, con caras bastante desencajadas por el esfuerzo y el clima, que nos contaron que fue una subida espectacular, aunque Ana se hizo una herida importante en el culo, moratón incluido.
Al día siguiente, subida al pequeño Vignemale para los pros. Llegada y cena en el refugio de Baysellance, partida de pocha correspondiente y a la cama.

En este punto debería comentar que parece ser que hablaban entre los refugios y se decían que dábamos bastante guerra y que consumíamos gran cantidad de cerveza, vamos que no daba tiempo a enfriarlas…
Y la solución que encontraron los franceses era llevarlas en helicóptero todos los días al siguiente refugio, bueno, eso nos pareció a algunos mientras los veíamos sobrevolar por encima de nuestras cabezas!!
Un dato importante es que, ante las quejas del personal del año pasado del la dudosa calidad de la chacina, este año se tiró la casa por la ventana y se llevaron ibéricos y un jamón de Alma cuidadosamente cortado por la Charcutería Rosa (del también ojanco Jose Luis Collazos) de mucha mejor calidad, vamos, nivel dios!!.
Al día siguiente, madrugón y al refugio de Grange de Holle. Esta ruta nos llevó hasta las puertas de Gavarnie, un paseo bastante tranquilo que nos permitió recuperar fuerzas a casi todos, menos a Quico y Javi Jr. que no culminaron el Vignemale el día anterior y se lo propusieron hacerlo y cogernos de camino. Bastante descenso hasta que llegamos a un lago en el que los más intrépidos nos dimos un baño, y continuamos hasta el refugio. El tiempo seguía respetándonos. Tan solo llovía cuando descansábamos en los refugios.
Parte del grupo decidió bajar hasta el pueblo (fantasma) de Gavarnie para ver el ¿ambiente? Y al final encontramos un bar donde nos sirvieron unas cañas y dos cafés con hielo y Baileys gracias a la facilidad de palabra de Zorro.
Al día siguiente, nos fuimos a ver el circo de Gavarnie. Mientras la directiva hacía la compra, los demás hacíamos tiempo hasta que, todos juntos, empezamos a subir hacia el circo de Gavarnie. IMPRESIONANTE!! Una auténtica pasada. Ascendimos hasta la misma cascada donde inmortalizamos el momento. Increíble.
Después de tomar algo en el hotel del circo, proseguimos con nuestro periplo hasta Espuguettes, un paseo también bastante relajado y ameno, sobre todo para Matrán al que le dejaron unos bastones que andaban solos después de que algún amigo de lo ajeno se llevase los suyos.
Importante recordar que el tema de baños y duchas estaba bastante complicado y más de uno y de dos tuvo que pegarse una ducha vietnamita, nada de lujos, en un lavabo.
A estas alturas, después de varias partidas excepcionales de pocha, tocaba la última partida, la cual ganó Toño. Para celebrarlo, David y él dejaron sus botas de regalo en Bujaruelo.
A casi todos nos rondaba la caminata del último día, era bastante larga, el tiempo amenazaba lluvia en todo el recorrido, el largo viaje en bus….
Nos levantamos bien pronto, una vez más, y de noche comenzamos a descender. Poco a poco, guiados por Carlos “Chuck Norris” Matrán y sus bastones milagrosos heredados, íbamos recorriendo los últimos kms. de esta expedición con gran alegría y con la certeza de que habíamos librado la lluvia. Cuando, por fin, llegamos al albergue de Bujaruelo, estallamos de alegría, nos abrazamos y nos dimos un homenaje al estilo Ojanco.
Es difícil describir la sensación cuando llegas a tu destino, al final de la ruta. Paz interior, alegría inmensa. Te das cuenta de los verdaderos valores de este, nuestro club de montaña, en el que nadie está fuera de lugar. Atrás quedaron unos 80 kms. de recorrido total.
Ahora, cada uno retomará su vida en el punto donde lo dejó, pero dentro de un mes, quizás dos, regresaremos a Ojanco y volveremos a sentir ese hormigueo que nos produce estar en la montaña con la que gente que nos hace disfrutarla.
Chapó para la gente. Excepcional, lo mejor de la expedición. Los nuevos, los viejos, los pros, los amateurs, todos. Un diez.
PD 1: El año que viene habrá un finde en la naturaleza en el Valle de Tobalina…
PD 2: Toño, he aprobado las prácticas??
A las Letras: Paco del Val

A las fotos: Quico, Pablo, David y Ricky

A los mapas: el gran TIO Javier Cano

La fotos de nuestro amigo Zorro!! pincha AQUÍ

En estos enlaces las de Emma

Album 1

Album 2

Album 3
Un montón de fotos