La Granja en Enero

Volviendo este fin de semana a la Granja de San Ildefonso me ha venido a la memoria la primera salida del año ojanca, allá por enero, con las primeras nieves, que este año han sido casi las únicas. No sé qué tendrá este lugar que nos atrapa y hace que año tras año repitamos visita, con el plan preestablecido: el sábado ruta y el domingo Vuelta a los Jardines.

Me gusta especialmente esta salida porque es muy familiar (los Gurpegui, los Gatón, los de Montemayor, los runners…, cada cual que se incluya en el que quiera) y a la vez siempre aparece gente nueva (el grupo de “Manjarés”…), todos estamos expectantes y con ganas de contarnos los planes y proyectos que tenemos pensado realizar los meses siguientes. Visto ahora con retrospectiva me doy cuenta de cuánto dejamos en el tintero, pero también de cuánto nos movemos en el club: mientras algunos ojancos “corredores” nos estamos metiendo el k22 del Peñalara, otros estaban disfrutando de un día espectacular subiendo a las Tres Marías.

En aquella ocasión el sábado nos dio por subir al Reventón, un piquín de nada, y como ya sabemos que no hay tachuela pequeña, la nieve y el viento convirtieron la ruta en toda una aventura, con la nieve cayendo sobre nuestras cabezas fuimos ascendiendo los casi mil metros de desnivel que nos separaban de nuestro objetivo, al llegar al Puerto del Reventón la niebla y el viento era tal que nos tuvimos que quedar algunos esperando para indicar el camino, la nota discordante fue que no pudimos llegar todos a la vez a la cima, porque allí hacía un frío que pelaba; en la bajada la nieve se convirtió en agua y llegamos al autocar calaos hasta los huesos, peros satisfechos y contentos, como si nada.

Después de ponernos ropa seca nos fuimos a por los consiguientes cafés, previos a las cervezas que vendrían después, nos despedimos de nuestros compañeros que volvían a Pucela e hicimos tiempo para ver si se arreglaba la calefacción del albergue, para darnos una quimérica ducha, que algunos se dieron en el Parador de la Granja (cortesía de Granado S.A) y otros de madrugada, porque la calefacción no se arregló hasta casi media noche.

A la mañana siguiente todos preparados para correr, los más pequeños disfrutaron a lo grande del corremontes y otros del precioso circuito que nos ofrece año tras año la carrera de “La vuelta a los jardines de la Granja”.

Hasta el año que viene entonces, con más ganas de Granja y de nieve.