A la Mira por los Galayos

La Mira 2018: Odisea en el Espacio.
La ruta estaba clasificada con dificultad media alta. Primera dificultad, levantarse a las 6:15 de la mañana, pero con las prisas de llegar a tiempo y un café rápido, el sueño se va pasando.
Cuando llegué a la Feria de Muestras, casi todos mis compañeros Ojancos habían llegado, pero el autobús aún no, algo raro, pero a lo largo del día-tarde-noche-madrugada… Descubrimos que el autobús también tendría dificultades ese día y los conductores aún más…
Comenzamos el viaje y hacemos alguna parada para recoger al resto de compañeros. En Mojados recogemos a varios componentes del Comando Pililla y en Ávila a Emilio. Según va pasando el tiempo nos empezamos a desemperezar y algunos empezamos a reclamar una parada para tomar café y algo más… Pero las horas pasan y el autobús no para. Finalmente, tras 3 horas de viaje paramos a repostar en Arenas de San Pedro. Lo primero que hago es sacar a Atho, él tiene suerte y puede ir al baño nada más bajar, el resto tenemos que esperar al baño de humanos (no todo es bueno en esto de evolucionar). Llegamos con tantas ganas a la cafetería que terminamos con el bizcocho y con lo poco que tenían en la barra para comer.
De vuelta en el autobús, comenzamos el acercamiento a la zona donde comienza la excursión. Aunque el día prometía ser soleado y no encontramos tanta nieve como se esperaba, nos llevamos todo el material, hay que ser precavidos por lo que nos podamos encontrar en la zona más alta. La ruta comienza por una sendero empedrado, tipo calzada romana, y vamos ascendiendo cómodamente por una zona de pinar todos juntos, guiados por David “Zorro” ( que se debió de tomar un café doble y tres partes de bizcocho… ¡Vaya ritmo! Toño iba cerrando el grupo y del recuento de personas se encargó Atho, que tampoco nos daba tregua cuando parábamos a reagruparnos.
Sin ningún contratiempo llegamos al Refugio Victory. Este refugio se construyó en el año 1.949 por el Grupo de Alpinismo Peñalara. Desde allí podíamos divisar la parte baja de la Sierra y frente a nosotros las agujas que forman Los Galayos, paredes espectaculares que son usadas asiduamente por alpinistas, aunque este día debieron elegir playa. Hicimos una parada para ponernos las polainas, ya que justo allí comenzaba la zona nevada. Por suerte la nieve estaba blanda y no hizo falta más material para realizar la subida más dura de la jornada. Más bien empezaron a sobrar cosas… ¡Menuda sudada!
Poco a poco fuimos llegando todos y una vez agrupados de nuevo, seguimos otra pequeña ascensión hasta llegar a la cima de La Mira 2.343m (1.300m ). En ella aún quedan restos de lo que fue un antigüo telégrafo óptico. Tras las fotos de rigor y tan contentos por haber subido todos (incluida Laura, bien!), allí mismo disfrutamos de los bocatas, vino y como no… Degustación de pastas, gentileza de nuestros corredores Ojancos, que hicieron podium en Zaratán el fin de semana anterior.
Sin entretenernos mucho comenzamos la bajada, pudiendo disfrutar de las vistas que al subir dejamos a nuestras espaldas. Los que vamos en la cola del grupo podemos ver más abajo a los primeros Ojancos y como la nueva relación David zorro –Atho perro se consolida en esta excursión. Nuestra compañera Silvia se despistó mirando una cabra y tuvo una caída por suerte sin gravedad.
La bajada se hizo bastante larga y pesada, pero no hicimos paradas ya que habíamos quedado con el conductor a las 5 e íbamos con algo de retraso. A la llegada, el correspondiente lavado de pies en el pilón y listo. En la bajada a Arenas de San Pedro, el autobús comenzó a echar humo y tuvimos que parar en el pueblo.. Lo de llegar a casa a las 10 de la noche empezaba a verse con dificultad media.. El resto del viaje fue muy lento. Tuvimos tiempo de ver cabras, zorros y hasta los caracoles cruzar la carretera. La fórmula velocidad=distancia/tiempo empezaba a ser confusa, la media salía a unos 45km/h. Según mis cálculos llevábamos más tiempo en el autobús que el tiempo que tardamos en hacer la ruta y el tiempo que tardaban en abrirse las puertas no era proporcional a las veces que el conductor tocaba botones al azar. El conductor nos comunica además que tendrá que abandonar el autobús en Olmedo por horas acumuladas de viaje, y que haremos una parada hasta que llegue otro conductor. El autobús seguía oliendo a goma quemada, por suerte uno de nuestro compañeros Cacereños era experto en apagar incendios y eso me hacía sentirme tranquila. Llegar a casa a las 11 de la noche empezaba a verse con dificultad media-alta.
Mientras transcurría la espera en el típico bar de pueblo, con los típicos personajes de bar de pueblo, pudimos disfrutar de los ritmos étnicos que animaban una boda Albana. Estábamos cansados y con ganas de llegar casa, pero como buenos Ojancos, el buen humor, las risas, y las cervezas, nos hicieron pasar otro buen rato juntos. El tiempo pasaba y nadie llegaba, por favor que alguien me teletransporte a mi cama!!
Por fin llegó el conductor sustituto. No se le veía muy convencido tras explicarle lo que le pasaba al autocar. Pero el otro conductor estaba deseando irse y le dijo que si tocaba todos los botones a la vez, cuatro veces, y daba una palmada, todo funcionaría a la perfección. Con la cara perpleja de todos, se fue en un coche a toda velocidad. Sus últimas palabras fueron.. La próxima vez subís al Cerro San Cristobal!. Nosotros seguimos nuestra odisea a velocidad de crucero camino de la tan anhelada Pucela. De camino dejamos en Mojados al comando Pililla, que tras el correspondiente toque mágico de botones para abrir las puertas, 10 minutos después consiguieron sacar su equipaje. Sus caras en la espera eran un poema.
00:10h. Domingo. Por fin llegamos a la feria de muestras. Se abren las puertas del autobús, milagrosamente en poco tiempo. Los Ojancos huyen en masa a toda velocidad, como si al día siguiente empezaran las rebajas del Corte Inglés. Allí nos quedamos Silvia y yo, dando apoyo moral al conductor y esperando poder sacar a Atho y nuestras cosas. El autobús se había bloqueado y ni el cruce mágico de playtex de teclas era capaz de que nada funcionara.
La verdad que fue un viaje muy largo pero hacía mucho tiempo que no me reía tanto y lo pasaba tan bien. El ambiente que hay en este club me hizo disfrutar en los buenos y malos momentos. Nos vemos en la próxima Ojancos!

A las letras: Susana
A los Mapas: David (Zorro)

A las fotos: Unos pocos Ojancos