Ojancos en El Soplao

Ojanco… Camina o Revienta!! venga va.. Reviento!!!

El pasado 20 de mayo, tras meses de preparación y varias excursiones de reconocimiento, por fin nos dirigimos un grupo de 9 amigos a Cabezón de la Sal para llevar a cabo nuestro reto, realizar la marcha a pie del Soplao 2016, con 49,3 km. y aproximadamente 4.200 m de desnivel acumulado. El objetivo y nuestra motivación eran claros: llegar a la meta todos juntos. Ambientazo en Cabezón en la recogida de dorsales, nos dio tiempo a ver la salida del Ultra-Maratón mientras terminábamos de cenar, y luego a contemplar desde Ruente, dónde teníamos el hotel, el prodigioso espectáculo de los corredores con potentes frontales cresteando la Sierra del Escudo y descendiendo como luciérnagas en la noche por la vertiginosa bajada del Cortafuegos, hasta llegar al pueblo dónde rugía la multitud animando.image1

Tras una noche de dormir muy poco y desayunar fuerte, el sábado 21 de mayo nos dirigimos de nuevo a Cabezón para comenzar la prueba. Pudimos constatar que la reina del Soplao desde luego es la bici, con una salida interminable de más de 5.000 ciclistas y la canción “Thunderstruck” de AC/DC atronando el pueblo en “auto-reverse”, y a eso de las 8.30 por fin tomamos la salida los andarines. Solillo matutino, aglomeración de gente y ritmo bastante lento en los primeros kilómetros alejándonos de Cabezón y en la ascensión a la Sierra del Escudo. Maravilloso paisaje desde la cima y más colas para realizar el famoso descenso del Cortafuegos (tremenda la bajadita), se sumaron a la preocupación por estar acumulando un cierto retraso. Alrededor de las 12 pasamos sin problema el puente de Ruente dónde coincimos con numerosos ciclistas (es un punto peligroso del recorrido), y nos animábamos unos a otros y luego atravesamos el pueblo también coreados por numeroso público. Alejándonos del pueblo, nos adentramos en una zona de collados, frondosos bosques y los conocidos “toboganes”, bajaditas simpáticas muy verticales que se han de realizar preferentemente con culo a ras y en los que hay bastantes caídas. En la campa de Ucieda (km. 18) nos encontramos el primer avituallamiento: bocatas de jamón y nocilla, algo de fruta, líquidos y poco tiempo para parar, ¡había que seguir! Hasta el momento todos vamos bastante bien, dosificando que quedan mucho kilómetros, pero pendientes del reloj también. image2(2)Una cuesta muy empinada lleva al asiguiente sector, la llamada “Ruta de los Puentes”, en el Parque Natural Saja Besaya, un paseo entre idílicos bosques, con numerosos saltos de agua y pequeñas cascadas. Allí cambió el tiempo y comenzó a llover, a ratos torrencialmente, aunque afortunadamente escampó cuando ya nos estábamos empezando a acercar al coloso de la prueba: el Toral. Una montañuca bien pindia que en el kilómetro 30 pone a prueba las fuerzas de los andarines. Nos comimos nuestro bocata de jamón con pan tiernito (avituallamiento especial de la casa, por Jose y Silvia), recargamos agua y bebidas isotónicas en el avituallamiento de líquidos al pie de la montaña, y comenzamos el duro ascenso. El ambiente era excepcional en este punto, los participantes animándose y ayudando unos a otros, ofreciendo lo que tenían a aquellos a los que fallaban las fuerzas.

Llegamos arriba de la montaña con un frío helador debido a una niebla espesa que lo cubrió todo de repente, así que nos abrigamos bien y continuamos rápidamente camino. IMG-20160601-WA0014Tras unos kilómetros de descenso muy tendido, aún en la cumbre, se abrió paso el sol del atardeceder y divisamos en la distancia algo parecido a lo que debe ser el Valhala de los andarines del Soplao, unas jaimas blancas, en lo alto de la montaña, con unas vistas increíbles, en las que preparaban huevos fritos, salchichas y calimocho. Nos supo todo a gloria, más sabiendo que aquello ya lo teníamos hecho y lo íbamos a conseguir. Ya “solo” nos quedaban otros 13 o 14 kilómetros de descenso medio y aproximación al pueblo, y comenzaron ya a quejarse un poco nuestros pobres cuádriceps y gemelos, y la verdad que este último tramo se nos hizo bastante pesado. A las 23.37, tras 15.07 horas llegamos a la meta de Cabezón bastante cansados pero muy orgullosos por la hazaña y felices de haber coseguido finalizarlo todos juntos. Al día siguiente lo celebramos con un vermut de solera en Cabezón  y un estupendo cocido montañés en Bárcena Mayor, ambas cosas muy recomendables, pero eso es ya otra historia….

A las letras: Virgina Gordillo

A las Fotos: José Luis Collazos y Alfredo Barrios

Las fotos