Qué bonito lo de tus amigos!!!

Pido disculpas de antemano por esta crónica un poco atípica de una jornada fantástica… es que no sé decir que no y eso me pasa factura a mí y a los que me rodean (y en este caso leen)… al lío.
Considero a mi madre una mujer inteligente y cultivada, sensible y con un sentido de la amistad bastante acertado; también la considero una persona tendente a simplificar en exceso las cosas, al menos para mi gusto… y a veces a complicarlas en exceso, para mi desesperación, pero esto último son detalles de una relación maternofilial que no vienen al caso.
¿A qué viene esto? A que cuando la digo que he acudido a cualquier evento cultural, deportivo o del tipo que sea, ella me pregunta: ¿ha sido bonito? No pregunta si me ha gustado, ni me pide que haga una valoración profunda ni nada por el estilo, sólo si ha sido bonito… estaremos de acuerdo que hay cosas a las que acudes, las disfrutas, repeterías pero no son bonitas… bonito es el último calificativo que usarías si has ido a un combate de lucha filipina con un amigo friki que se siente solo, a ver IT en pantalla megagigante a un autocine de Minnesotta con la jefa de animadoras de tu High School (o con Jimmy, el quarterback del equipo de fútbol americano), a un concierto de Alex Ubago por error (¿por qué si no?) o a hacerte una gastroscopia y colonoscopia del tirón (esto os digo por experiencia que ni lo disfrutas ni lo repetirías… bueno y lo de Ubago tampoco).
Otra simplificación es que ella tiene claro quienes son sus amigos y quienes no… pero no cuando habla de mí, mi señora esposa o mis adorables hijos… ahí no hay frontera ni filtro… amigo mío puede ser el compañero de juegos con el que compartía tacatá y ahora comparto comidas familiares o vacaciones, la compañera de clase desde 8º de EGB hasta la Universidad, un señor al que recogí el bonobus que se le cayó en el 18 La Cistérniga-Overuela, un municipal que me echó la bronca por no señalizar una maniobra o un chaval que coincidió conmigo en una clase de zumba a la que entré por error y no salí por vergüenza (aunque debería haber salido por la vergüenza ajena que hice pasar y los grupos de whatsapp de los que ha salido mi señora para evitar ser testigo del escarnio al que estaba siendo sometido… siempre hay un c*br*n cerca con un smartphone a mano).
Dicho lo cuál paso a contaros mi versión de lo acontecido el pasado día 1 de noviembre en la marcha de senderismo provincial que organizó el Club Ojanco junto con la Federación de Montaña de Castilla y Léon, una marcha para todos los públicos y, perdonadme pero yo era la primera vez que iba a una actividad de Ojanco, parece ser que si ellos dicen que algo es para todos los públicos, lo es… disfrutamos de una jornada para todos los públicos: pequeños y mayores, personas con capacidades diversas (nunca había visto cómo se maneja por un camino escarpado una persona con discapacidad visual o cómo es y se maneja realmente una Joëlette… y sinceramente fueron cosas que me impresionaron), personas a las que se notaba que el campo y la montaña es su medio y otros que llevaban sin pisar camino desde una vez que bajaron al Pisuerga para subir a la Leyenda del Pisuerga y celebrar la despedida de soltero de un primo de su novia que por cierto… (vale ya paro), incluso había algún que otro perro disfrutando la ruta… para rematar, era una actividad solidaria en la que los fondos recaudados se destinaban a Movember Foundation, que algunos os dirán que son esos chavales que se dejan bigote en noviembre, pero que si rascasen un poco la superficie os dirían que es un movimiento internacional formado por cientos de miles de personas que durante este mes, se dejan bigote, o no se lo dejan, e intentan concienciar a la sociedad y recaudar fondos para la lucha contra los cánceres masculinos (próstata y testículos), los problemas de salud mental y fomentar la actividad física.
No madrugamos mucho en una mañana de otoño un poco fresca que se calentó ligeramente cuando el sol cogió un poco de altura y salimos de Sardón por la conocida Senda del Duero, siguiendo parte del recorrido de la etapa 13 del GR14 (¡toma ya, viva “interné”!), que en este tramo discurre por un camino de mucha sombra y poco, o nulo, desnivel entre el Río Duero y el Canal del Duero… plena Ribera del Duero, amigos. El camino no tiene ninguna pérdida, ya que vas encajonado entre los dos cauces… vegetación de ribera, pino piñonero, bonito colorido otoñal, varios puentes de piedra y algunas zonas donde hacer fotos aprovechando los reflejos, contraluces y tal… a paso muy tranquilo y tras recorrer unos ocho kilometros llegamos a nuestro destino (aunque algunos seguimos ruta, como os detallo más adelante)… Quintanilla de Onésimo nos recibió con los brazos abiertos, la batucada Ogum nos hizo una primera ¿tocada?… no me suena bien, no sé como se dice cuando toca una batucada y me inventaría un término, pero paso… a mí me molan las batucadas, así que solo puedo decir que tocan fantásticamente… y por la sonrisa que lucían los miembros de Ogum y la gente que les escuchábamos, podemos decir que gran éxito de crítica y público.
Aquí nos separamos, una parte se quedó en la zona del polideportivo, donde la Federación había montado el Rocódromo Hinchable, para disfrute de los peques; y la otra parte de la expedición hicimos una ruta circular que primero entre majuelos, y con un par de repechos, y ya en el páramo, entre pino piñonero y encina, nos llevó por un camino bastante sencillo al “mítico” Pico Cuadro, para descender por un camino bastante escarpado, pero de poca dificultad, hasta Quintanilla de Onésimo. Unos 6 km. de entretenido paseo, con bonitas vistas de la Ribera del Duero, lo justo para abrir apetito y degustar las sopas de ajo (a las que nos invitó el ayuntamiento de Quintanilla), unos bocadillos que supieron a gloria y un poquito de fruta, que nunca sobra.
Rematamos la tarde con otra “tocada” de Ogum (de verdad, sólo por ver cómo lo pasan ellos ya da gusto… y ¡que me gusta a mí una batucada!… por cierto, hacía como quince años que no veía una batucada delante o detrás de una manifestación… y se agradece), después una sesión de dos DJ’s que a mí me molan mucho, cierto es que a mí un DJ que no pinche reggaetton ya me tiene ganado, pero Bosco aka iBox Selector y David Mufunk son dos figuras pinchando y dos buenos tipos. Finalizamos con el sorteo de media cosecha de la Ribera del Duero, material deportivo que ya me hubiese gustado a mí que me hubiese tocado algo, y una gorra firmada por François D’Haene… que algún gañán pensará que es una colonia que anuncian dos modelos semidesnudos, disfrazados de demonios, que hablan francés gangoso-inventado en susurros, pero no ¡gañán! (o gañana, que de todo hay) D’Haene es ganador del último trail Mont Blanc y un crack de lo suyo… y para mucha gente que estaba por allí un tipo muy admirado (que no es para menos)… y todos para casa.
Aquí acabaría mi crónica si no fuese por la turra que os he soltado sobre mi madre… y es que al llegar a casa, el teléfono sonaba con insitencia, era ella:
– Hijo, ¿te has afeitado ya?
– Todavía no, mamá.
– ¿A qué esperas, hoy empieza el Movember?
– Ya pero he ido con tu nuera y los niños a la ruta que te conté…
– Aaaaaaah… la de tus amigos esos… los montañeros… ¿ha sido bonito?
– Pues… sí, mamá, sí ha sido un día muy muy bonito.
– ¿Y tus amigos lo han pasado bien?
– Mamá, no son mis am… sí, mamá, lo han pasado genial…
Y es que a la mayoría de la gente de Ojanco no la conozco de nada, pero por lo que he visto Ojanco está formado por buenas personas y si mi madre se empeña en asignarme amigos aleatoriamente… que al menos sean buenas personas.
Gracias por todo y que la Fuerza os acompañe, siempre y en todo lugar.

A las letras: Alfonso Vera

A los Mapas: David Collazos

A las fotos: Unos pocos Ojancos