Los seis Magnificos

LOS SEIS MAGNIFICOS
¿Cuál es el límite de nuestro cuerpo? El límite está en nuestra cabeza. Cuanto menos pensaba, más rápido pasaba el tiempo, menos sentía el dolor. Cuando peor me encontraba, me limitaba a no pensar en nada y escuchar sólo los rápidos latidos de mi corazón, y me repetía una y otra vez, que era capaz de terminar..
Seis compañeros Ojancos nos vimos el pasado fin de semana afrontando un nuevo reto en el Valle de Tena. El Ultra Trail (77km – 6800m D ) cuyo recorrido gira en torno al bello paisaje Pirenaico, pero tiene la dureza de sus montañas de más de 3000m de altitud. Silvia afrontando su primera maratón de montaña (43km – 3600 D ). Yo con muchas dudas de poder terminar una distancia y desnivel desconocidos y con poca preparación. Samuel, Rubén Alvárez y Rubén Olmeda con experiencia ya en ultras, aunque esta prometía ser quizás más dura que las anteriores.
A las 5AM, comenzaba el Ultra, todos parecían muy tranquilos en la línea de salida, pero yo estaba un poco de los nervios. En los momentos previos al comienzo, coincidimos con Juanjo Trainer, otro compañero Ojanco, bastante destacado en esto del correr por montaña. Inmortalizamos el momento con una foto.. AUPA OJANCO!.
Las primeras horas, y como es típico en las carreras, íbamos en fila, caminando uno tras otro hasta encontrar algún hueco para ir adelantando posiciones. Todo este tiempo me venían a la cabeza las salidas nocturnas en Marruecos y pensaba… si esto es como el famoso ritmo Ojanco!
Paso a paso fue amaneciendo y me preguntaba cómo estarían el resto de compañeros. Pensé también en cómo estaría Silvia sola en la salida. Una gran y recta árbitro de carreras, que la noche anterior nos dejó bien claro que no podíamos ir juntos, ya que al ser Cpto. de España, puedo ser penalizada, así que durante la carrera no me paré con los chicos ni a pedirles un pitillo. En la salida les perdí la pista, pero según fueron avanzando los kms, les fuí alcanzando a todos. Esto me creó dudas respecto a si mi ritmo era más rápido del que debiera, pero por otro lado reconozco que también me motivó y me hizo pensar que quizás no lo estaba haciendo tal mal. Al adelantar a Samuel me comentó que tenía molestias en el estómago, pero no pensé que fuera nada de gravedad y seguí mí carrera. Poco después alcancé a Rubén y Rubén, iban disfrutando de su compañía mutua y de los paisajes. Gracias ellos tenemos fotos de esta aventura.
Puede parecer que una carrera tan larga de para contar muchas cosas, pero la realidad es que hacer una carrera tan dura y sola es difícil y necesita mucha concentración y pensar en nada, tan sólo en seguir y seguir. Mi garmin se quedó sin batería en el km 36, lo cual agradecí, porque el paso de los kms se me hacía eterno. El día era caluroso y los avituallamientos se distanciaban mucho entre si, así que decidí beber agua de los arroyos que bajaban de las montañas. Pensé en la posibilidad de provocar una diarrea, pero la bronquitis que me agarré en el viaje a Marruecos demandaba mucha agua en mi garganta.
Subir, bajar, subir, bajar..las subidas y las bajadas se hacían interminables, las piernas me dolían, los brazos me dolían, las manos me dolían de empujar una y otra vez los bastones.. Los senderistas siempre animaban, incluso alguno me recordó que era afortunada por poder formar parte de esa carrera, aunque en esos momentos yo no lo creía así.
Por fin un avituallamiento con comida. ¡Recordé los consejos de mis compañeros respecto a comer y pedí.. una de rabas y unas bravas! Jajajaj, aún tenía sentido del humor, y eso quería decir que aún me quedaban fuerzas. Creo que fue el único momento del día en el que senté mis nalgas por iniciativa propia, el resto fueron por alguna que otra caída de cuyo motivo no quiero acordarme.. Mientras comía un plato de pasta y arroz, pensaba cómo estarían mis compañeros, si Silvia habría conseguido su objetivo, si yo terminaría el mío..
Al poco de iniciar de nuevo la carrera me encontré con Rubén O., aunque por el cansancio puede que no lo mostrara, interiormente me alegró ver una cara conocida. Le pregunté por el resto y le resumí el menú del día. El me comentó que tenía molestias con las ampollas y temía no poder terminar la carrera. Este pequeño encuentro me dio un pequeño empujón para seguir con más ganas. En el refugio donde comimos me dijeron que el camino sería menos técnico a partir de ese momento, pero a mí me parecía me seguía pareciendo todo igual de duro.
Llegó un momento en el que no sabía ni donde estaba, ni hacia que pico estaba subiendo, ni hacia que sitio bajaba, sólo quería que aquello terminara. Pensaba que estaba en un entorno privilegiado, pero apenas podía disfrutar del momento. Lo peor de la carrera llegó cuando se hizo de noche. Aún me quedaban por delante algo más de 10km con una subida grande, así que decidí volver a comer un plato de pasta y algo de fruta en el último avituallamiento. De nuevo me volví a encontrar con Rubén Olmeda, él también estaba deseando terminar. Tras parlar un rato le dije que avanzara, ya que yo me veía con menos fuerzas y no quería arriesgarme a que un árbitro apareciera en la noche y nos viera juntos ;).
La llegada a meta fue bastante emocionante para mí, no me creía que lo hubiera conseguido. Allí estaban Silvia, Samuel y Rubén esperando, lo cual les agradezco enormemente. Sólo nos quedaba esperar a Rubén e irnos todos a descansar.
Silvia disfrutó de su primera maratón de montaña, dando brincos como las cabras y consiguiendo terminar sin problema. Su llegada a meta fue para ella como un postre rico después de comer.
Los problemas de estómago hicieron que Samuel abandonara la carrera. Aunque su fuerza de voluntad le hizo aguantar 40 km y acumular 4000m de desnivel positivo.
Rubén Olmeda pudo disfrutar muchos momentos en la carrera saltando de roca en roca, y aunque tuvo muchas molestias por culpa de las ampollas, consiguió terminar el ultra.
Rubén Álvarez, disfrutó mucho del entorno y aunque también tuvo molestias con su rodilla, y su cuerpo no paraba de decirle PARA YA!!, terminó felizmente y con la suerte de tenernos a todos esperando su llegada.
Juanjo Trainer, que aunque no disfrutó mucho de esta carrera, debido a la brutalidad del terreno, cada día que pasa valora más su resultado (15º general). Promete volver y echar de nuevo un pulso a estas duras montañas!
Compañeros Ojancos.. Anímense a hacer un Ultra Trail! El dolor está asegurado, pero la satisfacción de terminarlo es indescriptible.