Ultra de la Covatilla

El pasado 13 de octubre, varios Ojancos nos dirigimos hacía Béjar a participar en alguna de las pruebas que propone el “Ultrail La Covatilla”.
Así Felix Blanco y Manuel Alonso participaron en la versión Trail y Samuel Rico, Rubén Alvarez y el que escribe, probamos suerte en la versión Ultra, asistidos por Chusma, que, pese a no poder participar por lesión, quiso acompañarnos para echarnos una mano y a su vez pasar un estupendo día por monte.
El Trail La Covatilla consta de 37,5 Km con un desnivel positivo de 2.300 m en un recorrido circular que, partiendo de Béjar, asciende, pasando por Candelario y la estación de esquí de La Covatilla hasta una cota de 2.300 m, para, tras unos kilómetros de cresteo y “sube-baja” (Cumbre de Talamanca, El Torreón,..) descender a la plataforma del Travieso, atravesar de nuevo Candelario y regresar a Béjar.
Por su parte, la versión Ultra consta de 80 Km con un desnivel positivo de 4.300 m. La salida se encuentra también en Béjar y los primeros 15 Km del recorrido son los mismos que en el Trail, momento en el que se separa para recorrer la garganta de la Solana, umbría del Duque, cresteo (Cumbre de Talamanca, El Torreón,..) descender por la dehesa de Candelario y Paso de las Palomas hasta Hervás, atravesar las poblaciones de La Garganta y Baños de Montemayor, ascenso a Puerto de Béjar y Peña Negra y descenso final hasta Béjar.
El recorrido acumulaba la mayor parte del desnivel en sus primeros 28 Km por lo que una vez superados, el resto iba a ser pan comido. Veremos que no fue así……

Un rayo de sol acaricia suavemente mi tenue piel, recordándome que es hora de levantarse y emprender viaje hacía Béjar (las 3 de la mañana, noche cerrada, la madre que me parió, ¿Dónde voy? seré gilipollas …).
Tras un contundente y delicioso desayuno (un vaso de leche) me dirijo hacia Simancas donde me esperan Rubén Alvarez, Samuel y Chusma. Nuestras caras no pueden ocultar la ilusión del momento (tenemos mas sueño que el chofer del Conde Drácula).
El viaje se hace ameno mientras comentamos detalles de la carrera y repasamos exhaustivamente la estrategia que días antes y milimétricamente habíamos definido (¿son 70 km u 80? ¿Alguien sabe donde están los avituallamientos? ¿Cuánto desnivel dices que tiene? ¿estrate… que?).
Llegamos a Béjar a eso de la 5:30 h (si, somos unos cagaprisas) y tras recoger los dorsales y dejar el material en las bolsas de vida, dedicamos el resto del tiempo hasta las 7:00 h a buscar un baño y algún sitio donde tomar un café, pero para nuestra sorpresa no hay absolutamente nada abierto (eso es visión de negocio), ni siquiera el polideportivo donde debemos dejar las bolsas con la ropa de cambio para el final de la carrera (minipunto negativo para la organización).
Mientras deambulamos, nos encontramos a Félix (su carrera empieza a las 8:00 h) que también está buscando algún lugar donde desayunar.
Son las 7:00 h, comienza la carrera, y los primeros kilómetros nos dirigen vertiginosamente (bueno, a paso burra) hasta Candelario, un pueblo precioso donde podemos contemplar maravillados la arquitectura típica de la zona (vale, no lo vemos, vamos corriendo y está todo oscuro).
Tras unos km mas de continuo ascenso y con las primeras luces del día, llegamos a la estación de esquí La Covatilla (Km 10) donde se encuentra el primer avituallamiento. Siguiendo unas estrictas directrices nutricionales seleccionamos cuidadosamente los alimentos a ingerir (nos ponemos ciegos a comer de todo como si no hubiese un mañana) y continuamos el ascenso por una de las pistas aprovechando las fuerzas renovadas (ah, pero que no funcionan los remontes???) hasta llegar a la zona de cresteo, donde nos espera Chusma, que aprovecha para darnos ánimos, hacernos fotos y acompañarnos un trecho hasta prácticamente el segundo avituallamiento (Km 14,5).
Mientras Rubén Álvarez y Samuel toman ventaja y yo le cuento a Chusma mis penas (me duelen las rodillas, noto que no me llega la sangre a las piernas, no puedo ni con los bastones,..), nos adelantan los dos primeros corredores del Trail y minutos después, como una exhalación, Azara García (como si le persiguiese alguien).
En el avituallamiento me esperan Samuel y Rubén Álvarez e iniciamos juntos el descenso (hacia los infiernos) hasta la Laguna de la Solana donde se encuentra el tercer avituallamiento (Km 21). Un descenso muy técnico, con mucha roca y con tramos realmente comprometidos en el que Samuel aprovecha su habilidad descendiendo para distanciarse unos minutos, mientras Rubén y yo hacemos lo que podemos.
Poco antes de llegar al punto en el que se bifurca el recorrido del Ultra y del Trail, nos adelanta Félix que en ese momento va en el top 10 del Trail (vaya maquinón).
En el tercer avituallamiento nos reagrupamos de nuevo para abordar la subida al collado de Talamanca. Un ascenso largo y técnico, zonas con caos de bloques y tramos bastante verticales equipados con cuerdas que alguno aprovechamos para practicar escalada (arrastrarnos cual sabandijas) y otros para hacer un alto en el camino y sacar lo mejor de si mismo (despedirse de un amigo del interior, plantar un pino, mandar un fax, liberar a Willy, etc).
La dureza del terreno comienza a hacer mella (esto es, vamos jodidos de verdad), pero pese a ello, coronamos el collado (km 28) donde de nuevo nos espera Chusma para infundirnos ánimos, ayudarnos en lo que necesitamos (“No, no me voy a poner el dorsal y correr por vosotros”) y realizar las fotos de rigor (he visto mejores caras en The Walking Dead).
Tras despedirnos de Chusma, iniciamos el descenso, con la alegría de que hemos superado el tramo más técnico y con mayor desnivel de la carrera y por tanto lo peor ya ha pasado (si, de ilusión también se vive), por la dehesa de Candelario, una zona preciosa con multitud de riachuelos y zonas para pasar un agradable día en familia (Ojala estuviese aquí…snif …así no tendríamos que correr)
Dehesas, bosque, pinar y un pequeño repecho nos transporta (que coño, nos transportamos nosotros) hasta el avituallamiento del Km 38 tras el cual se desarrolla un largo descenso hasta Hervás (Km 49) donde se encuentra la base de vida.
Samuel coge ritmo y se adelanta mientras que para Rubén y para mi comienza un autentico calvario. Las rodillas nos duelen más de lo habitual, tememos lesionarnos, las plantas de los pies con ampollas o inicio de las mismas y el poco ánimo que nos queda hace aguas. Pese a ser todo bajada, correr es una utopía, por lo que a duras penas caminamos/trotamos lo mas rápido que podemos con la decisión tomada de retirarnos en Hervás. Todos los argumentos que nos intercambiamos tienen sentido y estamos firmemente convencidos de que es lo mas razonable dadas las circunstancias.
A la entrada de Hervás sale a nuestro encuentro Chusma que nos acompaña al avituallamiento donde Samuel ya está listo para partir de nuevo. Le comunicamos que no nos espere, porque nuestra intención es retirarnos, y que termine la carrera por nosotros, que ya lo tiene hecho (Una de las frases que mas veces se suele oír en una carrera de montaña junto a la de “ahora todo es bajada”). Le quedan 30 Km de nada (5 horitas).
Tras despedirnos de Samuel nos sentamos (derrumbamos) en el suelo, comemos (devoramos) un plato de pasta y aplicamos reflex a nuestras maltrechas rodillas.
Mientras colocamos compeed y apósitos a las ampollas y nos cambiamos de ropa, Chusma formula LA PREGUNTA:” ¿Qué vais a hacer?”. Rubén y yo nos miramos y de repente nuestra boca toma vida propia y balbucea “¿habrá que continuar, no?”. Chusma nos hace salir de dudas: “Hasta La Garganta son 10 km y yo voy a estar. De lo malo, os retiráis allí.” (que tio!, como nos lo vende).
Como se nos convence fácilmente (somos de voluntad laxa y al cerebro ya no llega mucha sangre) decidimos continuar.
Sorprendentemente el cambio de ropa y sobre todo el réflex (ha sido una buena idea también esnifarlo), nos da alas. El dolor de rodillas se reduce a una molestia sorda y recorremos los 10 Km de subida (yupiii) hasta La Garganta relativamente bien, acompañados por un andaluz que era la primera vez que hacía la carrera (y juraba que la última. Ozú, que arte).
Ya de noche y en el avituallamiento de La Garganta (Km 60), se encuentran Chusma y Samuel, el cual durante el trayecto desde Hervás ha decidido también retirarse y ha recorrido los 10 km tranquilamente pensando en que le estamos esperando y en las cervezas que nos vamos a tomar. No hay palabras para describir su alegría al descubrir que continuamos y que aun le quedan 20 Km de disfrute (modo ironía “on”).
También se encuentra Miguel Herás, responsable técnico de la carrera y del diseño del recorrido (gracias por los primeros 28 Km, majete) con el que intercambiamos experiencias y datos tan técnicos que solo la élite del Trail Mundial entendemos (“se ha quedado buena noche eh?”, Venga que lo tenéis hecho, que es todo bajada,..).
Comemos lo que podemos, reflexionamos (esto es, aplicamos réflex) y descendemos durante 8 km hasta el avituallamiento de Baños de Montemayor (km 64), el cual, en un alarde de la organización, se encuentra estratégicamente situado junto a las ventanas del balneario, a través de las cuales podemos ver a varias personas en albornoz disfrutando de un cálido y relajante baño de burbujas mientras tiritamos y comemos un plátano (creo que según la ONU eso es tortura psicológica).
Con un único pensamiento en la cabeza (buaaaa, ¿Por qué no nos quedamos en Hervás cuando pudimos?) salimos de Baños de Montemayor en sentido ascendente hacia el Puerto de Béjar.
Samuel camina con brío, acompañado por el andaluz, y pronto les perdemos de vista. Rubén y yo nos avituallamos en el Puerto de Béjar (km 69), volvemos a reflexionar y abordamos el último ascenso de la carrera: la subida a Peña Negra (suena bien, debe ser fácil).
Como no podía ser de otra manera, el ascenso se hace duro y solitario (no vemos a Samuel y no encontramos a nadie mas) y para mas inri, a mitad de subida, Leslie hace su aparición provocando que en los tramos mas expuestos tengamos que hacer verdaderos esfuerzos para no ser derribados (no exagero, las fuerzas ya no sobran).
Pese a ello, llegamos al avituallamiento de Peña Negra (Km 73,5), desde el cual observamos las luces de Béjar. Ahora sí, lo tenemos hecho. Quedan 7 km de bajada por pista y senderos sin dificultad. Las piernas toman vida propia, no hay dolor (no siento las piernas, dios mío), en un frenesí incontrolable (chute de réflex) adelantamos a cuatro o cinco corredores (porque iban mas perjudicados que nosotros, que si no….) y en un abrir y cerrar de ojos (bueno, media hora larga) nos encontramos a las 00:15 h cruzando la meta en Béjar y abrazándonos a Samuel y Chusma que nos estaban esperando.
Finalmente Samuel logró terminar el recorrido (85 km según el gps) en 16 horas 53 minutos (posición 51) mientras que Rubén y yo empleamos 17 horas y 15 minutos (posición 56).
Por su parte, Félix terminó el Trail (42 km según gps) en 5 horas 32 minutos (posición 15) y Manuel Alonso en 9 horas 14 minutos (posición 123).
Muy de agradecer la gran labor de Chusma como apoyo y como impulsor. De no ser por él es probable que no hubiésemos terminado.
Y para finalizar, una última reflexión (de las de pensar, no de réflex, que no somos unos adictos): ¿Que empuja a un Ojanco, física y mentalmente derrotado, a terminar un Ultra? Pues ya lo dijo Einstein: “Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica…..las cervezas de la meta”
Nos vemos por el monte.