Un paseo por las nubes: Picos de Europa

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UN PASEO POR LAS NUBES…
Aún no ha amanecido en Valladolid y ya se divisa a un grupo de gente en la Feria de Muestras. Son los Ojancos, dispuestos a hacer de las suyas. Tras esperar a los rezagados y repartirse en los coches (no sin algún pequeño “incidente”) ponemos rumbo al corazón de Picos de Europa, ¡un pequeño paraíso!
La parada en Cervera nos permite completar el clan. Pablo y María con sus pequeños súper héroes y Almita nos acompañan en el pedazo de desayuno y ponen el broche final al grupo de hoy. ¡Ya estamos todos!
Sobre las 12 llegamos al parking de Fuente Dé y allí las vistas ya son impresionantes. Una enorme pared con un pequeño sendero se dibuja hacia el Mirador del Cable. “¡Madre mía qué locos esos que suben por ahí!” “¿Qué es eso? ¿Un kilómetro vertical?” Se oye a algún ojanco decir. Y entre risas, los entendidos, bien saben que los siguientes locos somos nosotros. Pero como nada se nos pone por delante, ahí estamos, cogiendo el camino del Hachero. 800 metros de desnivel nos esperan en apenas 4 kilómetros.
A los 10 minutos ya sobra el plumas, el polar y la térmica, ¡viva la manga corta! Sudores hasta llegar al Cable, pero el esfuerzo merece la pena al contemplar las vistas desde el Mirador. ¡Guau! Un mar de nubes va y viene y nos deja, de vez en cuando, deleitarnos con las montañas “próximas”. Se intuyen las cumbres de Peña Prieta, todo el sector de Fuentes Carrionas y el llamativo Coriscao. También se dejan ver Peña Remoña, Peña Regaliz, Torre Salinas, Torre del Hoyo de Liordes, el Pico San Carlos… Y sobre todo Peña Olvidada que tapa con su figura nuestro ansiado objetivo del día siguiente: Peña Vieja.
Tras alguna instantánea, muchas risas y un “tentempié” continuamos con nuestra aventura. Nos adentramos por un camino muy agradable y sencillo que nos lleva al Refugio de Áliva, lugar donde decidimos saciar el hambre y algunos divertirse haciendo “la croqueta” para continuar nuestra andadura de vuelta.
Alguna complicación de los papis “buscando el atajo” hace más emocionante el camino. En la pista que baja siguiendo el curso del río Nevandi nos dividimos, los peques ya quieren acabar ¡se han dado buena paliza! Y se dirigen hacia Espinama. El resto de ojancos recorre bosques con sube y baja hasta llegar a Fuente Dé. ¿Cuánto tardaremos? ¡Se admiten apuestas! 20 kilómetros para el pecho hacen de la jornada de hoy un estupendo entreno para el domingo.
En el albergue nos espera lo bueno, una ducha calentita (un poco resbaladiza), unas cañas, algún juego con pique…
Javier Gurpe, Sergio y Javi Cano llegan justo a tiempo, una copiosa cena con cumpleaños feliz para Guille hacen que repongamos fuerzas, aunque la caña de después bien parezca propia de “the walking dead” y tengamos que dejar la pocha para otro día…
A las 8.30 del domingo todo el mundo está ya desayunando, ¡cómo se nota que hay ganas de Peña Vieja! Nuestro amigo “Rulus” se une a los excursionistas en Espinama y viaja con nosotros hasta Fuente Dé.
Allí nos disponemos a esperar el teleférico. Risas, anécdotas, algún ojanco haciendo de playmobil e historias inventadas para crear miedo “facilitan” la espera. David “Vallelado” con su perrita Aysha y unos amigos nos dicen hola y se disponen a subir el ya conocido camino del Hachero para llegar al Cable. Volveremos a encontrárnoslos en la bajada.
Y en un abrir y cerrar de ojos ¡ya estamos arriba! El camino hacia Peña Olvidada ya nos lo sabemos pero enseguida comenzamos el ascenso. Abandonamos el camino principal para coger una senda más pequeña que nos introduce al Canal de la Canalona. Los Ojancos comienzan “el trabajo” y se atavían con todo tipo de cascos. Aquí podemos observar desde alpinistas y escaladores a obreros de la construcción, pasando por algún ciclista (¿ese es Contador?) Vamos, ¡todo un cuadro!img-20161009-wa0005 Diversión y seguridad ante todo.
Tras un tramo casi horizontal, la senda se empina y coge una fuerte pendiente hasta salir al Collado de la Canalona. ¡Las vistas son espectaculares! Y girando a la derecha, ya podemos vislumbrar la figura triangular de Peña Vieja, con una senda perfectamente visible desde lejos que recorre su base de derecha a izquierda.
Alguno sueña con subir Horcados Rojos a la vuelta y Rocío, emocionada, nos cuenta cómo ella ya pisó aquella cumbre, como experta montañera que es.
A medida que ganamos altura, las vistas que se abren ante nuestros ojos van mejorando. Peña Vieja es un mirador espectacular de los Picos de Europa, además de, según algunos, la segunda montaña más alta de Cantabria, después de Torre Blanca.
“¡Mirar el Urriellu!” “¿Eso es Torrecerredo?” “¡Qué bonita forma la del Tesorero!” (Bárcenas, también llamado por el ocurrente Sergio) Y así, cada uno con su aportación, vamos poniendo nombre a las majestuosas cumbres que aparecen ante nuestros ojos cuando las caprichosas nubes quieren apartarse.
El descenso finaliza en una imponente subida con “alguna que otra” piedra suelta que se ve recompensada por las maravillosas vistas de la cumbre. Ya en lo más alto, la cresta se ve repleta de Ojancos, esa serpiente de colores que tan frecuentemente nos recuerda nuestro amigo Abel.

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A nuestro frente el sector del Urriellu ¡Todo un espectáculo para los sentidos!
Pero ahora toca bajar y Peña Vieja no nos lo va a poner fácil. Algunos nos muestran sus habilidades alpinistas pero a otros no nos queda otra que arrastrar las posaderas por la pedrera durante el descenso. Como habilidosas quedaremos para el recuerdo “Las Grecas” (quien haya estado bien sabe a quién me refiero…) que agradecemos infinito la paciencia, los ánimos, el cariño y las recomendaciones del resto del grupo ante nuestros miedos, que vamos superando poco a poco.
Y como conseguimos bajar ¡a comer al estilo Ojanco! (mucho, mucho y bien) y desandar lo andado. Más pedrera, más camino, más bajada. Y en el cruce toca la elección. Unos cuantos valientes deciden visitar cabaña Verónica y otros tantos, más valientes aún, tomar el camino del Hachero para recorrerlo de arriba a abajo.
Hasta cabaña Verónica el camino es sencillo, bonito, imponente. Algún rebeco confiado se cruza ante nosotros. Y la visita a este refugio se nos hace cuanto menos peculiar. Una cerveza en la cumbre nos recompensa la subida y nuestro comando Montemayor, haciendo alarde de su generosidad, deja un poco de “Omega 3” a Carlos, el gerente, que aún está llorando disfrutando de las delicias pilillenses.
En el descenso en funicular, podemos contemplan desde lo alto al resto de nuestro grupo y nos alegramos al ver que tendremos tiempo de tomar alguna cerveza más.
Esperamos en el parking el reencuentro y salimos volados para nuestra tierra, mañana toca trabajar. Pero esta noche, y eso es seguro, los Ojancos soñaremos con paseos entre las nubes, macizos de piedra, rebecos, chovas de pico amarillo y un paraíso terrenal que se encuentra, tan solo, a 3 horitas de casa.

“El mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad se encuentra en la forma de subir la escarpada”
(Gabriel García Márquez)
A las Letras: Aida
A las fotos: Varios
A los Mapas: Silvia

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