UTPE: entre cabras y cabrales

CRÓNICA UTPE 2017: ENTRE CABRAS Y CABRALES
Siempre es un buen momento para acercarnos a Asturias y disfrutar de sus paisajes, de la amabilidad de su gente, de su gastronomía y, cómo no, de sus montañas.
Y que mejor manera de hacerlo que “re-corriendo”, a golpe de zapatilla y bastón, alguno de los entornos más bellos del macizo oriental de los Picos de Europa, mientras practicamos un deporte que nos apasiona.
Esto es lo que pensamos unos cuantos Ojancos que, acompañados de otras “cabras” (Samuel, Vicente y Daniel), nos pusimos en camino el viernes 12 de mayo hacia Benia de Onís para participar en alguna de las carreras que, bajo el nombre de UTPE (Ultra Trail Picos de Europa), se iban a celebrar el fin de semana.
Así Pablo iba a disputar la Carrera de los Pastores de Onís (22 kilómetros y 1597 D , pasando por Pandescura, Camba, Gamoneu,…), David Nuñez y Asier el TPE (33 kilómetros y 2350 D , pasando por lugares como Los Lagos de Covadonga y la Porra de Enol) y los “tres Rubenes” (Álvarez, Claro y Olmeda) el UTPE (55 kilómetros y 4.500D , pasando por Los Lagos de Covadonga, El Cares y la mítica, y a la vez temible por su dureza, Canal de Trea).
Tras una semana de nervios, pronósticos meteorológicos y chascarrillos varios, llegábamos a recoger el dorsal a última hora, con un cielo plomizo y chubascos varios que eran el preludio de lo que nos íbamos a encontrar al día siguiente (“De aquellos polvos vienen estos lodos”).
Tocaba madrugar, y mucho, para estar en la línea de salida, por lo que tras cenar y efectuar “el ritual” (preparación de mochila, ropa, material obligatorio y complementos varios), era momento de descansar.
En la salida se respiraba nerviosismo y buen rollo, como es habitual en este tipo de eventos, y tras las fotos de rigor, unos quinientos participantes tomábamos la salida, acompañados de los acordes del habitual “Thunderstruck” de AC/DC, de los gritos de ánimo del público que a esas horas encontrábamos en las calles y de un sorprendente buen tiempo que, salvo algún chubasco puntual, se mantuvo a lo largo de toda la prueba.
El UTPE se desarrolla en subida prácticamente continúa durante 15 km, mezclando senderos estrechos, prados y zonas de piedra, todo ello plagado esta vez de un barro pegajoso que, a modo de ventosa, amenazaba en ocasiones con engullir nuestras zapatillas y que provocó varias caídas.
Tras ello, bajada vertiginosa y muy técnica por la Canal de Culiembro hasta desembocar en la Ruta del Cares y durísima subida de 1200 m de D por la Canal de Trea (donde se disputaba también el Km Vertical) hasta el refugio de Vega de Ario, un verdadero oasis, lleno de suculentos manjares (véase, macarrones), donde reponer fuerzas.
Bajada rápida y complicada, por el barro existente sobre las piedras, hasta alcanzar el parking de Entrelagos, paso por el Lago Ercina y Enol, nueva subida a la Porra de Enol (Km 37) y bajada muy divertida hasta el avituallamiento del área de Buferrera donde reponemos fuerzas para poder afrontar los últimos kilómetros con prudencia, ya que quedan todavía desniveles que salvar y el terreno no está en muy buenas condiciones.
A partir de aquí, más o menos bajada hasta meta por un paisaje realmente bonito y variado en el que no falto algún descenso por el bosque, donde mantener la verticalidad era prácticamente imposible y una subida corta a pocos kilómetros de meta, como colofón final.
Llegada a meta: emoción, medalla, manguerazo para quitarnos todo el barro que llevábamos encima y cerveza (por el tema de reponer hidratos y eso).
Grandes los Ojancos y el resto de “cabras” (Samuel, Vicente y Daniel), por terminar las respectivas pruebas sin problema, en buenas condiciones (algo importante dado el estado del terreno) y sobre todo, disfrutando, no solo de una carrera de montaña “de las de verdad” y lo que ello conlleva, sino de una gran compañía durante el fin de semana y durante la carrera, donde las muestras de compañerismo fueron diversas. Un verdadero placer compartir estas aventuras con compañeros así.
Cachopos, cabrales, gamoneo, sidra y viandas varias (todas ellas de alto poder reponedor o lo que es lo mismo, que engordan mogollón) ponen el punto final a un fin de semana para el recuerdo y a un UTPE recomendable para todo aquel que disfrute de correr por la montaña y le gusten las carreras técnicas.
Por último, felicitar a la organización por la prueba y destacar la labor de los voluntarios que se dejan, no solo el alma en ayudar, sino las cuerdas vocales en animar a todos a voz en grito.

Los resultados:

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